Nota redactada por Sebastián Ruiz, gerente de HUB Fuerteventura y representante de ACEC en el Coworking Spain Conference.

Trabajar desde el paraíso se está convirtiendo poco a poco en uno de los ejes centrales sobre los que gira la vida del freelance moderno y el nómada digital; aquellas personas que por la actividad profesional que realizan, y por el modo de vida que han elegido, pueden desplazarse por el mundo escogiendo desde donde desempeñar su actividad, sin que esto perjudique ni a su productividad ni a su profesionalidad. Mas bien al contrario, parece ser que para muchos de estos profesionales, el hecho de tener la libertad de vivir en un lugar de su elección, donde se encuentran a gusto con el entorno y que les proporciona el tipo de vida que mas se adapta a sus gustos, tiene mas beneficios que inconvenientes a la hora de trabajar.

Definiendo el paraíso.

De paraísos como de sabores, los hay para todos los gustos; desde los más clásicos destinos de postal, a base de tranquilas e idílicas playas de aguas cristalinas y palmeras en la orilla, a las montañas de pueblos abandonados y nieves invernales; desde un oasis en el desierto a las frenéticas ciudades donde la oferta cultural y profesional desborda las agendas de los más activos cazadores de tendencias. El paraíso, podría ser aquel lugar donde puedes desarrollarte y expresarte en plenitud y libertad, concretamente, y en el ámbito que a nosotros mas de cerca nos toca, podría ser aquel donde podemos desempeñar nuestro trabajo y que a la vez que enriquecer nuestra vida personal y satisfacer nuestras necesidades sociales, culturales y profesionales.

El paraíso Canario

Sin duda, nuestro archipiélago tiene algo que decir sobre paraísos, eso lo sabemos bien aquellos que hemos recorrido medio mundo en busca del lugar perfecto donde colgar la mochila y echar raíces, antes de recalar en una de las Islas Canarias y descubrir que ya no hace falta seguir buscando. También pueden dar fé de ello la multitud de nómadas digitales, empresas y startups que nos visitan en su periplo particular y que acaban volviendo una y otra vez, en muchos casos, pasando a establecer una de nuestras islas como base de operaciones.

Copass

La conferencia

De estos y otros paraísos se hablará los próximos 20 y 21 de Mayo en Barcelona, durante la Coworking Spain Conference, la conferencia más importante de nuestro país en torno al Coworking, se le ha hecho un hueco al movimiento Coliving y Workation, dado el auge en popularidad que últimamente está viviendo este experimento social en torno al trabajo, o más concretamente, a como organizarse para poder “trabajar desde el paraíso”, que es precisamente el título de la ponencia en la que participa, junto con Astrid Baldissera de Pandora Hub, un servidor: Sebastián Ruiz, fundador y gerente del espacio de coworking Hub Fuerteventura, quien, a su vez, asiste en representación de la Asociación Canaria de Espacios Colaborativos (ACEC), para contar sus experiencias y vivencias así como sus objetivos y su visión sobre el aporte de valor que supone, para las comunidades locales, tanto el movimiento Digital Nomad como los centros de convivencia (coliving) y los campamento de trabajo (workations y coworkations)

Trabajar desde el paraíso, cuidar el paraíso

Si hay una imagen del paraíso que prácticamente todos tenemos en mente, es aquel lugar donde parece que el tiempo no ha pasado y el ser humano apenas ha dejado su huella; un sitio donde los valores de convivencia son la norma entre sus habitantes y en el entorno prevalece la naturaleza salvaje y libre de contaminación. Estos lugares aún existen, y aunque cada día son mas raros, en nuestras islas aún quedan ejemplos de que son posibles. Todo aquel que alguna vez haya visitado una de estas joyas, y haya vuelto muchos años después, habrá podido constatar que los paraísos pueden dejar de serlo muy rápidamente, y por lo general, gracias a nuestra ayuda, o mejor dicho por falta de ella. Si alguien ha estado alguna vez en Koh Pha Ngan, en sus famosas fiestas de la luna llena, sabrá perfectamente de lo que hablo.
Koh Pha Ngan, por poner solo un ejemplo, es el paradigma de lo fácilmente que podemos destruir una maravilla natural, convirtiéndola en un basurero partiendo de unas buenas intenciones. La isla, que fue una vez destino obligatorio de todo buen mochilero, de todo aquel que partía en busca de una vida con sentido, de una comunidad de iguales con los que celebrarla, en un entorno inmaculado donde la paz y el amor fueran la norma, es hoy día el lugar a evitar a toda costa para toda aquella persona que persiga tan nobles ideales.
En nuestras manos está el contribuir o no a que los paraísos sigan siéndolo, actuando de forma responsable y respetuosa con el entorno y la población. Los paraísos de ayer, lo serán mañana en la medida en que sus habitantes, permanentes o temporales contribuyan a que lo sigan siendo. Una vez más, en el área que nos ocupa y en la medida de nuestras posibilidades, son los espacios de coworking/coliving y sus responsables, los que promueven el trabajo desde el paraíso, quienes tienen la posibilidad y la responsabilidad de contribuir a cuidar del mismo, comprometiéndose y fomentando las economías locales, participando y haciendo partícipes a sus huéspedes de los proyectos sociales y/o medioambientales, promoviendo actividades respetuosas con el medio ambiente y denunciando o saboteando las que no lo son. Apostando por aquella iniciativas que aporten valor a la comunidad y excluyendo a las que extraen riqueza a costa de los recursos naturales. Intentemos evitar que la ruta del nómada digital y el trabajo remoto se convierta en la nueva infame “ruta del gringo”.

Conclusiones

Todas y todos los que estamos involucrados de alguna manera en estos experimentos, estamos siendo partícipes y testigos de excepción de un cambio de paradigma en el cual, todos tenemos algo que aportar y mucho que recibir. Una nueva forma de hacer negocios, de trabajar, de formarnos, de crear sinergias, de colaborar y cooperar. De viajar y convivir, de compartir experiencias que nos enriquecen personal y profesionalmente y de re definir el mundo del mañana. Un mundo que ojalá esté hecho por y para las personas y del que podamos decir, orgullosamente, que hemos aportado nuestro granito de arena en la construcción de esos paraísos que tanto nos gustan.

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